Me dicen que el Papa León quiere visitar nuestras islas. Lo más coherente es que de preferencia a La Palma, por ciertas afinidades incuestionables con el Santo Padre. Al ser Santo podría inaugurar por fin la Fuente Santa, lo que además sería un milagro. Al ser un varón sin mancha podría inaugurar ese tan discutido último tramo de Las Manchas a Tajuya. Al ser el mayor representante de Dios en la Tierra podría inaugurar el Telescopio Extremadamente Grande. Al ser el Jefe de Estado de la Santa Sede podría asegurar la bendita sede del Centro Vulcanológico en La Palma. Al saber latín podría traducirnos ese latín tan especial en que nos hablan los políticos que nadie entiende. Al ser norteamericano podría pedirle a Trump que el relajito con orden. Al vivir en Roma podría recordar a nuestros gestores que no se conquistó Roma en una hora, pero tampoco hizo falta una eternidad. Y si da la vuelta a la isla y habla con los alcaldes y les convence que es mejor resolver juntos nuestros problemas ya no sería el Papa sino el papá de todos los políticos. Además al ser el Papa León XIV le será más fácil lidiar con los XIV Ayuntamientos y con el Cabildo Catedralicio. En fin, blanco y en botella.